Gran noche de Obús en el Devizio
Hace más de cuatro años que vi a Obús por primera vez, tardé un pocoy pensé que no los vería muchas veces más. El sábado pasado disfruté de su directo por cuarta vez. Y la verdad, fué la mejor de todas, sin duda.
La sala Devizio de mi ciudad se está convirtiendo, en poco menos de un año, en una sala mítica de conciertos, como en su día lo fueron las salas En Bruto o Metro. Con un camino similar al del Utopía (ahora convertido en Ultimatum) y muy distinto al de la Sala Oasis o la Reset. Está adquiriendo esos tintes de sala de referencia para conciertos metaleros, rockeros y demás géneros, trayendo a grupos de renombre. Ya han desfilado Skizoo, Saratoga, Hamlet, Infernoise, grupos locales como Demonished, Nathenothing, Experimentos en el Terror u otros como Carniceros del Norte, más adelante vendrán Zenobia y Santelmo. Este fin de semana pasado le tocó a Obús, seguramente, la banda más legendaria de todas las por su extensa trayectoria y por el contexto de la misma.
Salieron a las 22:00 con una sala que había colgado el cartel de “entradas agotadas”. Veteranos y se mezclaban entre el público jóvenes. No había teloneros, empezaron directamente, con “Corre mamón“, un tema del nuevo álbum, “Cállate“. Siguieron con clásicos como “La Raya”, “Autopista”, “El que más”, “Juego sucio” y todos los presentes disfrutaron, muchos de ellos, pese a las canas o entradas, parecía que era la primera vez que los veía. Se levantó ese halo mágico que envuelve a las bandas que año tras año siguen al pie del cañón.
No es para menos, Fortu y Paco Laguna, los únicos miembros originales del actual cuarteto, parecen dos jóvenes estrellas con la ilusión de los primeros conciertos. Algo de agradecer. El vocalista sigue conservando una gran voz, algo que todo el mundo agradecía, pues se oían comentarios como “sigue habiendo voz” y “el tío aún se conserva“. Además, continúa jugando con el público, conectando muy bien con todos, pasando el micrófono a las primeras filas, para que algún fan suelte un par de berridos (rompiendo la canción, pero creando complicidad entre músico y fan), también sigue bebiendo de los litros que le pasan o pasándolos él a los demás (miembros de la banda y otros espectadores). Paco sigue demostrando que es uno de los mejores guitarristas del país, al nivel de otros hachas como Armando de Castro, Jero Ramiro o Paco Ventura, pero con su toque personal, rayando entre el rock más rápido y el heavy más clásico.
Tocaron temas de sus últimos discos, como “Que te jodan” y “Esta ronda la paga Obús” que se han convertido en indispensables para sus directos y en nuevos clásicos, “Cállate!” y “Él es el Rock and Roll” del último disco, está última se la dedican al bajista original, Juan Luis Serrano. Cerca de las once de la noche, con menos de una hora de actuación, cayó “Pesadilla nuclear”, un trallazo que siempre levanta al respetable, “Dinero, dinero”, “Te visitará la muerte” y, como no, “Va a estallar el obús”, seguido del siempre estupendo “Vamos muy bien”, enfocando la recta final en poco más de 60 minutos. En ese momento, el tiempo se paró. Fortu se subió a hombros de uno de los pipas y se fué hacia una de las barras de la sala (de forma rectangular, tiene una a cada lado y otra a la entrada) y se puso a sortear abrigos, avanzando (nada que ver con “Bar Coyote“, evidentemente) y causando un enorme estallido de euforia entre la gente. Pidió un whisky (“quítame el hielo, no quiero quedarme afónico“) y se puso a cantar con la gente, tarareando y lanzando voces. Como sorpresa y jolgorio para todos los, pidió a sus compañeros que subieran a tocar con él, creando uno de los momentos más entrañables de la noche.
Cuando volvieron al escenario, Fortu presentó a la banda, como de costumbre. Y entonces llegó otro momento inesperado. El nuevo batería hizo un espectacular solo, explorando sonidos con las baquetas, abandonando su posición (siendo sustituído por el bajo) y tocando por el suelo, amplis y dos tubos de madera agujereados (seguro que tiene nombre, pero lo desconozco, eran como dos enormes flautas) sujetadas por Paco y Fortu, que acercaban los micros para que todos disfrutáramos de la percusión. Estuvo muy bien y fué muy original. Después, Fortu hizo el pino (mítico momento) y se despidieron tocando “Solo lo hago en mi moto” y lanzando confetis. Muy grande.
Se fueron pasadas las 23:30 y más tarde firmaron autógrafos y se hicieron un buen número de fotos con la gente. Me gustaría añadir que podrían haber tocado dos o tres temas más si no hubieran hecho el juego de la barra la extensa presentación y demás, incluyendo canciones en el repertorio como “Dosis de heavy metal”, “Poderoso como el trueno”, algunos más recientes como “Cautivos”, “El crack” o “Cualquier noche sale el sol”, que animan mucho en directo, o “Crisis” de gran actualidad en los tiempos que corren. Pero, de haber sido así, no hubiera sido tan mágico y especial como fué.
Kitroff


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